jueves, 23 de enero de 2014

Inventó el frío

Martin Vlach

Con los ojos pegados y baba seca en la mejilla asoma un día impropio su plateada presencia a través de la bruma que martiriza las calles.





Ayer, tintada por un gemido que fue sangre y después semen y más tarde llanto se presentó la noche que ahuyentó a la luna, ahogó al niño y desveló al sol. 




Podría contar las gotas chocando contra mis lentes. 
Podría dejarlas pasar, dejar de contar, dejar que me encuentren. 
A la boira, 
por mi obsesivo empeño.

4 comentarios:

  1. No acabo de descubrir a qué te refieres con este texto…

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  2. Me encanta todo lo que escribes, y este especialmente. Raro, pero como todo lo único.

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