sábado, 3 de noviembre de 2012

Sufridoras al estilo bíblico.


Esta es la historia de un pajarito que vivía con una pajarita en una bonita casa de madera para pajaritos, de esas que tienen una bonita entrada redonda con un bonito palo en el porche donde salir a cantar todas las mañanas de sol grande y nubes blancas.

Aquel pajarito tenía en el ala izquierda una magulladura acentuada por la escasez de plumas que no le permitía alzar el vuelo sin ayuda.

Aquella pajarita, cada mañana, arrancaba una pluma de su cola, se la colocaba a él en la calva y sin salir de casa, se ponía en el rinconcito estratégico donde todos pudieran ver la mutilación y oír su canto desgarrado.
Día tras día.
 
Dedicado a aquellas que solo sirven para servir.
Mi más sentido pésame.
 
 

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