viernes, 12 de octubre de 2012

Mirar y ver.

Las palabras se las lleva el viento. Ojalá. Quisiera que se las bebiera la tierra. Pero no. Las palabras asfixian. Producen acidez que dura años. Te hacen insoportable. Tendente a no soportar. A implosionar. Querer ser invisible. Migrar súbitamente. Buscar y encontrarte con los días desoladores de búsqueda. No estoy triste. Creo que lo soy. Y no por ello sufro. 


Skistua (Trondheim)


Esto iba a ser un comentario:
Estoy leyendo a Alejandra Pizarnik y está creando en mi una autentica revolución visceral.
No tengo ni idea de lo que digo, pero sí por qué.

Agh! tengo un tic horrible en el dedo, un nudo cada vez más apretado en la garganta, el corazón en las rodillas, el estómago revuelto y ganas de llorar. También tengo frío pero es normal cuando te asomas a la ventana desnuda después de haber estado no se cuántas lunas tapada hasta los ojos.


12 comentarios:

  1. Esa ultima estrofa no deja de ser otro tipo de nacimiento...

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  2. Yo no me atrevo con la Pizarnik...

    Besos.

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  3. Coincido con Kramen, estas naciendo nuevamente.
    Difícil pero se puede!!
    Cariños....

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  4. Coincido contigo en lo de las palabras. Llevo desde el domingo con dos frases grabadas en mi mente que no dejo de analizar; tal vez buscando un significado que no tienen, porque a veces intentamos ir más allá cuando sólo quieren decir eso que realmente dicen. Besos.

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  5. Tengo unas ganas terribles de hacerlo: "También tengo frío pero es normal cuando te asomas a la ventana desnuda después de haber estado no se cuántas lunas tapada hasta los ojos."

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  6. esta muy bien tu imaginacion para tus escritos, pero no la utilizes para tu vida real...

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  7. Yo también coincido con las palabras, a veces hasta la conciencia es un sonido más agradable jaja
    saludos! :)

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  8. Lo que menos se lleva el viento son las palabras... Eso sí, las tuya se quedan aquí, revoloteándome.

    Un saludo

    Mario

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  9. La Pizarnik me trae crueles recuerdos, pero a la vez me cura tal como lo hace Laetramont. Es el momento donde la carne se expone al rojo vivo, después un momento lo toleras y lo haces participe en el rito de cambio. O bueno, eso me pasa a mí.

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  10. Sincera entrada, Pizarnik a mí me produjo una sensación similar, es una oleada de vagar eterno... como decía Alda Merini, Las más bellas poesías se escriben sobre las piedras con las rodillas ulceradas y las manos afiladas por el misterio, las más bellas poesías se escriben frente a un altar vacío, rodeado de agentes de la divina locura...
    P.D coincido contigo aunque en otra lectura de E.Sabato, Besos!

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