martes, 11 de septiembre de 2012

Allí...


Allí, a las afueras de Ninguna Parte donde la noche ahoga al día entre rugidos que transforman la tierra y me hacen invisible.
Pitusa

Allí, donde el olor a sal es casi mejor que la brisa, la arena entre los dedos o los quejidos del muelle.

Allí, enraizada el alma de la que escribe con el mar en los ojos.

Allí, sólo canciones de ventanilla trasera, reflejos rubios, dientes de leche y alas blancas.

Allí... entre aquí y allá, cabe la posibilidad de rozar el horizonte.  

8 comentarios:

  1. Decirte dos cosas: 1, Cuando vivía en Colombia era una imagen usual, el horizonte era la libertad de la opresión del estancamiento pasional, de los placeres efímeros; 2, tengo justamente esa edición de la antología poética de Machado! Un saludo!

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  2. Lo bien que sienta la vuelta a casa después de un largo verano de curro desagradecido.

    Ya pasó, guapa, ya pasó.

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  3. El aroma y la melodía y la aspereza de las cosas, todo perdura apenas un rato...

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  4. Entran ganas de perderse allí. Beijinhos

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  5. Todos guardamos un Allí en nuestra memoria... Las canciones de ventanilla trasera me han hecho recordar veranos inocentes que ya dejaron de serlo... Un abrazo.

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