lunes, 28 de noviembre de 2011

Y el resto, INSPIRACIÓN:

La espiritualidad es como una droga que altera los sentidos, distorsiona la realidad y perturba lo físico dejando al hombre dulce, transparente, sencillo y feliz. Sintiendo la total liberación emocional y personal, elevándose a lo místico, al yo. Compartiendo y aprendiendo formas de entrenar el alma.

Una droga que permanece pasada de moda en una sociedad en la que premia la ingratitud, el individualismo, la ignorancia, la monotonía, el egoísmo y la carcasa que solo ansían los gusanos.

8 comentarios:

  1. Me he retrasado con esta entrada porque he pasado el fin de semana fuera. Espero que os guste :)

    ResponderEliminar
  2. Muy linda entrada y totalmente de acuerdo contigo.
    Cariños.....

    ResponderEliminar
  3. Oh Matisse Matisse, eres cuanto menos inspiradora y poética. Una reverencia de un Chivatico

    ResponderEliminar
  4. oh!!! voy a pasarme por tu blog :) Menudo alago ;)

    ResponderEliminar
  5. AAAAAHHHHMMMMMMM...!!!!!
    Toda la razón...!!!

    Saludos.
    Cristofer.

    ResponderEliminar
  6. Aplaudo tus palabras.
    Ojala todos pensaran lo mismo, viviríamos en un mundo mejor.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Pero a mí "droga" me suena a autoengaño. Y creo que el camino espiritual es justo lo contrario: quita los velos de la ignorancia y busca que conozcamos la realidad de las cosas. Bueno, hablo en el caso del budismo, que es mi filosofía. No sé si sea así en las religiones.

    Un gran abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Lo primero, gracias por los comentarios, y por seguirme.

    Lo segundo para Esperame en Siberia,es un punto de vista, pienso que todo lo que altera al hombre tanto física como mentalmente, es como una droga, y... un autoengaño? no se hasta que punto las drogas lo son, pues, solo aportan un punto de vista distinto, una falsa realidad

    ResponderEliminar