miércoles, 20 de julio de 2011

Deleite de los sentidos:

Corría una leve brisa nocturna que movía su pelo pero no podía llegar a oír. Estaba oscuro, ni una sola nube, y una sola estrella, un inmenso sol que parecía pintado a óleo, en el margen derecho de lo que sus ojos podían llegar a encuadrar. Daba la sensación de un sol mate, sin calor, sin luz, un sol sin vida.

Y allí estaba ella, pintada a carboncillo encima de lo que parecía un césped húmedo que transmitía un fuerte olor a mona con huevo, libro viejo, amanecer desnudo y ropa mojada sin suavizante.

Al deslizar la mano cálida por encima de las finas briznas que se tornaban de colores violetas, le pareció notar más de diez texturas al mismo tiempo, todas reconocibles; pudo sentir la suavidad mojada de unos labios, el bello de punta, las púas de un erizo asustado, la arena fina de la playa en invierno, la piel áspera de un djembé tensado, queso a medio fundir, las plumas de una gaviota, las alas de un mosquito, el hueso de un melocotón… Su mano se quedó paralizada en el tacto de lo que parecía ser un barreño de masa de cordial caliente (ese dulce de calabaza navideño que está tan bueno y es tan divertido preparar); aún podía seguir moviendo los dedos, notó los hilos de la calabaza, los piñones, el azúcar entre las uñas…, le entraron unas ganas tremendas de chuparse los dedos, pero no podía mover el brazo, no podía mover nada, solo la cabeza, que al parecer no se trataba de un boceto en blanco y negro, como todo su diminuto cuerpo. Aquello era real, una cabeza humana.

No sentía la más mínima preocupación, se sentía bien, rodeada de olores tan familiares, de tactos tan anhelables…

Algo la incitó a girar la cabeza hacia la izquierda, no vio nada, el ambiente era demasiado oscuro para ver más allá de sus pies descalzos y a medio trazar. Un tremendo seísmo agitó el pequeño mundo y delante de ella surgió un enorme lago humeante y jabonoso, de un azul eléctrico precioso, con espuma rosada y olor a algodón de azúcar, el cual podía llegar a degustar. Esto dio tanta luz a la escena, que lo pudo ver a su izquierda, mirándola con los ojos cerrados, sin saber si ella también le estaría mirando. Ella abrió la boca, quiso gritar algo como: “¡Ayúdame a levantarme el agua tiene que estar buenísima!” Pero no emitió ningún sonido, o al menos nada que ella pudiera oír.

Al poco de intentar sin descanso el comunicarse de algún modo, notó que él si movía los labios, que balanceaba la cabeza como si pudiera oir la música que le faltaba a ese lugar para que fuera del total deleite de los sentidos; pero los ojos los mantenía cerrados levemente, como si no estuvieran diseñados para ser abiertos nunca.

Ella miró hacia el cielo, oscuridad plena y en ese momento, un viento atroz comenzó a agitar sus cuerpos que ahora parecían hechos de papel cebolla, finos y casi transparentes. Sus cabezas cayeron no pudiendo aguantar sobre sus débiles cuerpos. Comenzaron a girar, atravesaron miles de puertas, probaron más de cien sabores distintos, pasaron por distintos cuerpos, distintas formas, acariciaron todo lo acariciable y seguían sin verse, sin oírse, pero se conocían, se entendían y el día en el que ambas cabezas llegaron a cruzar sus caminos, él no volvió a hablar, ella no volvió a ver y Matisse no dejó de agitar su pequeño mundo.

12 comentarios:

  1. Precioso!!! las imagenes que describes te hacen conectarte con todos los sentidos.
    Genial!!!
    Besos.....

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  2. Concuerdo, un texto muy vívido, lleno de imágenes...
    Beso
    HD

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  3. lo leo y es como si lo viera y conociera el sitio y las sensaciones que describes
    me gusta

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  4. muchísimas gracias, se han cumplido las expectativas, estoy súper contenta chicos :)

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  5. He sentido tocar el césped, sentidos deleitados.

    Un beso, yo tambíen me quedo.

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  6. Cómo hago para explicar lo que sentí...
    ...cómo...

    Permiso para seguir leyendo...

    Saludos..

    (Cómo...)

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  7. No me gusta el algodon de azucar, pero mataria por probar una gota de ese lago maravilloso!
    Me ha gustado imaginarlo, es un lago precioso.

    Todo lo que publicas (o casi todo) transporta a otra parte.

    Atentamente, una conocida tuya, que vive y muere por la comida :)

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  8. jajaja pues a mi me encanta, gracias por tu comentario, me ha alegrado mucho verlo :)

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  9. Un texto de incomparavles sentidos, un deleite leerte, muy poético tu texto, me encanta como desplazaste la historia, bello, besos

    te sigo

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  10. gracias, un abrazo!! voy a echarte un vistazo ;)

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