viernes, 8 de abril de 2011

No fue correspondida...

-Toma, pensaba no dártelo nunca. Lo busqué hace unos días para tí, ¿te acuerdas que estuvimos hablando del tema? -dijo Matisse poniendo una hoja llena de dobleces sobre la mesa de Godi.

Godi se mostró confuso, por una parte tenía que mantener su cara de... “la vida no me importa”, “no necesito a nadie alrededor que me pregunte como estoy o me regale una sonrisa”. Pero por otro lado creyó que se había salido con la suya, que todo se había vuelto a arreglar sin que tuviera que mover un dedo, como estaba acostumbrado a que ocurriera.

Sin mirarla a los ojos abrió la hoja y vio una página web escrita a bolígrafo azul, parecía un garabato rápido, pero con su caligrafía, todo lo parecía. Dando la vuelta al folio encontró información sobre una escuela donde poder impartir escultura, le apasionaba.

Sin embargo se mostró frío.

Matisse podría dejar el tema ahí, abandonar la clase, cruzar el pasillo y llegar hasta el salón de actos donde se impartía su clase de Literatura Clásica, pero no quiere, se niega a dejar el tema inconcluso, en su vida es imposible que se quede un cabo sin atar, pero últimamente, los ve todos desatados y eso le asusta.



*Por las noches, en sus sueños, se viste de negro y luce una preciosa capa violeta. Se dedica a buscar al malvado duendecillo de color marrón que corta los hilos y se esconde por el muelle. Pero nunca llega a atraparlo, como mucho ha podido verle la cara, desfigurada. A veces, incluso llega a creer que la observa a los pies de la cama esperando a que caiga dormida para entrar sin llamar.*



Cerró la mochila y se dispuso a soltar uno de sus grandes monólogos, aquellos con los que no suele arreglar las cosas, los más indicados para este momento. “Sin duda”-musitó sarcásticamente.

-¿Sabes?, es una auténtica gilipollez esto de no hablarnos, -estaba calentando,- se que el orgullo te está comiendo tanto a ti como a mi, -atacó de forma directa,- pero yo no voy a ser tan tonta de quedarme ahí parada teniendo que verte a diario la cara; -dijo de forma agresiva, notó como el ambiente se caldeaba y sus mofletes comenzaban a mostrarse rosados.

-Si pudiera desaparecer...., sería genial,-mentía,- tardaría en borrarte, en eliminarte por completo, pero seguro que lo conseguía.-“sí, sustituyéndolo por otra persona”-pensó.- Sin embargo, no busco eso.

Cogió la silla del pupitre de enfrente y se sentó dándole la vuelta:

-Tengo las cosas bastantes claras, he tenido que caer varias veces y verme con la boca en el fango, pero por suerte una fresca lluvia me lavó la cara y despejó mis ideas, –esa frase le recordó por completo el ex-soldado americano trastocado por la guerra de Vietnam de la cómica película El gran Levowski.- Ideas que, hablando mal y pronto, -continuó.- “Te la sudan”.-dijo en un tonito de burla, intentando imitar su voz y gesticulando excesivamente con las manos.

-No quiero que las cosas sean como antes, ni quiero que sean como ahora. Tampoco voy a empezar de cero, -lanzó una risotada.- ¡Es ridículo!, seguimos siendo las mismas personas, -cogió aire,- yo quizás exija demasiado. Pero... ¿qué le voy a hacer?, si me importas mucho más de lo que imaginas; -alzó la cabeza buscando sus ojos, estos le desconcertaron y volvió a agacharla fijándose en sus manos,- pero tú..., tú nunca has querido a nadie, ni a ti mismo. Te refugias en una exclusividad vacía que no engaña a nadie, -hizo una parada larga.

-En fin, -exhaló todo el aire tomado anteriormente, se levantó y puso en su sitio la silla,- me entristece el pensar que esto acaba así. No se encuentran personas interesantes a menudo y me cuesta mucho el no acercarme para decirte alguna anécdota o alguna chorrada de esas que no cuento a nadie, -cogió la mochila del suelo y se la colocó en la espalda,- aunque debo no hacerlo, o tropezaré de nuevo con la misma piedra.

Se alejó arrastrando los pies y...:

-Veo tu web a menudo, -dijo,- me encanta, -dándole la espalda.- “Estúpida melancolía que no me deja dormir”-pensó.

Puso la mano sobre el picaporte, giró el cuerpo hacia él:

-Me encantaría que dentro de unos años nos encontráramos con nuestras vidas distintas, nuestras manías distintas, nuestra rutina distinta, en un lugar totalmente distinto y que allí, en todo ese ambiente de distinción, se produjera en nosotros un impulso irrefrenable de darnos un abrazo y saborear un café.

Sonrió de forma sutil esperando otra sonrisa; no fue correspondida. Dio media vuelta abrió la puerta y notó que le faltaban miles de cosas que decir. Pero no diría ninguna.

9 comentarios:

  1. Hola, Señorita, estoy visitando espacios que aparecen en la lista de seguidores de otros blogs amigos. Éste me pareció muy bueno, voy a quedarme por aquí como seguidor, si me permites.
    Si tienes ganas (sólo si tienes ganas), te invito a pasar por el mío.
    Un saludo desde Argentina.
    Humberto.

    www.humbertodib.blogspot.com

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  2. Me encanto... definitivamente me encanto.
    Suele sucedernos o por lo menos a mí en los dos casos...
    Un abrazo y que te vaya bonito...

    http://true-ironic.blogspot.com

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  3. muchísimas gracias a los dos, me pasaré por vuestros rinconcitos ^^

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  4. ohhh me gusto muchoo!! es tan facil ocultar lo que sentimos xD. hasta pronto un abrazo(:

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  5. ;P Hola! Empatizo con este texto, es realista, a veces es lo que hay, toca aguantar para mejoraR, despedirSE de lo que te gustA Lo que desEAS... para seguir adelante

    Interesante tu reflexión sobre la anarquia, pero de verdad yo no volveré a escribir salvajes porque todo el mundo me malinterpreta es normal, no me he expresado bien, para mi significa que estuvieramos más relacionados con la naturalezA no me refiero a que ahora todoS nos volvamoS animales instintivos sin razón.... me refiero a que conectemos de nuevo con la tierra, con una nueva organización libre.
    .MarthA.

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  6. con eso estoy totalmente de acuerdo, es más, en mi entrada pasada, estuve hablando un poco de eso, de la gran desvinculación que tenemos de nuestro entorno, creyendo ke no lo necesitamos cuando es lo único ke nos ayuda a seguir vivos :)

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  7. gracias por tus comentarios Elizabeth, siempre estás ahí, voy a echarle una leída a tu blog ke te tengo abandonada ;)

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  8. Hola señorita Demakrada!
    Como ves, te he hecho caso y me he paseado por aquí, para una vez mas llevarme una grata sorpresa.
    parece que nuestras entradas tratan de lo mismo. Despedidas dolorosas, pero necesarias. Como jode que a quien quieres le importe menos que nada lo que sientas.
    Me acoplo a la lista de seguidores, nos leemos :) un abrazo

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  9. ni ke lo digas Sara, porque llegas a sentirte inluso utilizado, pero bueno, las despedidas nunca fueron buenas :/

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